Hernan por el mundo

Un yanqui hablando como argentino

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Durante mi estadía en el gigante asiático tuve la oportunidad de conocer a personas de todo el planeta, incluso de esos lugares que son apenas conocidos y que geográficamente no representan más que un pequeño punto en este planeta al que nosotros llamamos tierra. Curiosamente los lugares más alejados y más chicos son los más bellos paradisíacamente hablando, y, de la misma forma, quizás por venir de lugares alejados en los cuales el consumismo extremo aún no llegó, y esperemos nunca lo haga, son las personas de estos lugares quienes, por lo general, aún conservan esa cuota de naturalidad, inocencia, hospitalidad o como quiera llamarse que a veces pareciera perderse en la jungla de las grandes ciudades. La mayoría de mis amigos africanos no tenían grandes intenciones de volver a sus países, sin embargo a los que conocí de las islas Fiyi, Seychelles, o Micronesia siempre decían que salían de vacaciones pero jamás dejarían su pequeño paraíso en la tierra.

polinesia

Paraísos terrenales, hay quienes dicen que aún existen

Cuando me preguntan siempre digo que lo mejor que se puede hacer es viajar, y no es necesario viajar a la otra parte del mundo, lo cual casi indudablemente costaría más dinero y tiempo, viajar implica salir de casa, a otra ciudad o a algún país limítrofe. Es increíble la cantidad de personas distintas que uno puede encontrar en el camino y son todas ellas quienes ayudan a uno a abrir un poco la cabeza y comprender que lo que sabemos o creemos saber no necesariamente siempre es lo correcto. Es cuando uno habla con personas de distintos lugares cuando se da cuenta que lo que los medios muestran acerca de esos lugares no son más que estereotipos. No hay nada más real que la misma realidad.

Es también cuando uno conoce a personas de distintos países cuando se encuentra con situaciones a veces un tanto extrañas y que no hacen más que generar sorpresa. Acá mismo en Argentina por ejemplo, me topé con un australiano que se vino a vivir a Buenos Aires porque es fanático de Boca, el equipo de fútbol.

Ya comenté algo acerca de mis nombres y la relación que esto tiene con los chinos. Si uno tiene la oportunidad de preguntarle el nombre a algún chino seguramente este le va decir que se llama Mario, Esteban, Manuel o algún otro nombre que obviamente no encaja con su cara asiática. ¿Un chino llamado Mario? Creo que que ya vi todo es lo que uno puede llegar a pensar. Obviamente su nombre verdadero no es ese pero si nos dijera su nombre chino lo olvidaríamos en diez segundos, quizás menos, y para poder establecer una relación y que uno se acuerde de él simplemente elije un nombre en castellano y se hace llamar así. El nombre es siempre de acuerdo al idioma que estudien y al país en el que se encuentren. Cuando enseñaba español uno de mis alumnos era fanático de la selección argentina de basquet y, al enterarse que yo era del mencionado país me pidió que lo llamara Scola. De la misma forma, los que estudiaban inglés se hacían llamar con un nombre en ese idioma y me llegué a topar así con Jordan, Tom, quien curiosamente era fiel simpatizante de Tom y Jerry, y teniendo en cuenta que el dibujo del gato y el ratón es muy popular en China, en otra ocasión también conocí a Jerry. Incluso conocí a Superman mientras esperaba un taxi en la calle, y aunque esto puede desilusionar a muchos fanáticos, no es tan musculoso ni tan alto como en las películas.

tom y jerry

Tom y Jerry son muy populares en China. Se llaman Mao he Laoshu, ( 猫 和 老鼠) que literalmente quiere decir Gato y ratón. A veces se los puede ver tomando el colectivo.

En mi caso, Hernán era un nombre muy difícil de recordar para ellos. ¿Quién se va a llamar Hernán en China? Por eso, como al principio solo hablaba inglés decidí traducir mi primer nombre y comencé a presentarme como George, y casi siempre me respondían diciendo “ah…como George Washington, o como George Bush…” Es increíble el alcance de la cultura norteamericana. Al menos a mí me servía para que se acuerden de George, el argentino.

Tiempo más tarde, y ya hablando un poco de chino decidí buscarme un nombre en el idioma local, y así comencé a llamarme A Nan, que es en realidad un nombre creado por mí y viene de la traducción fonética de Hernan. Claro, tampoco es tan así, los padres chinos no eligen un nombre para sus hijos solo porque suena bonito, es todo mucho más místico y siempre buscan algo con un significado. En el caso de Bruce Lee por ejemplo, su nombre verdadero no era ese y, curiosamente en China casi nadie lo conoce así. Recuerdo los primeros tiempos cuando para romper hielo yo decía que admiraba a Bruce Lee y la mayoría me miraba con cara de ¿y ese quién es? Es ridículo, es como preguntar a un argentino acerca de Messi y que no lo conozca. Es que el verdadero nombre de Bruce Lee es Li Xiao Long, literalmente el pequeño dragón Li. Creo que la mayoría de los que leen estas líneas deben saber que China es la tierra de los dragones. En la historia del país el dragón es un animal místico y poderoso, de ahí el nombre del buen Bruce. En mi caso, quizás mi nombre no tenga tanto misticismo, pero más allá de ser la traducción fonética de Hernán, A Nan se escribe en letras chinas así: y Argentina así:  阿根廷 . Si prestan atención en ambos casos la primer letra es igual. Por otro lado, la provincia de donde viene Zhufen se llama Yun Nan:云, por lo cual mi nombre se refiere a una unión entre nosotros dos, a una fusión entre Argentina y Yun Nan. ¿Porqué no una unión entre Argentina y China? Tendría más sentido probablemente, pero China en chino se dice Zhong Guo, y hacerme llamar A Guo no me sonaba para nada lindo.

nombre chino

Mi nombre chino. Si un chino se puede llamar Mario, yo también me puedo llamar A Nan

Esto me quedó casi incorporado y es al día de hoy que cada vez que conozco a un chino me presento, sin darme cuenta y de manera casi mecánica, como A Nan y cuando conozco a alguien de habla inglesa como George.

Fue en una de las fiestas que yo organizaba para “estudiar inglés” que un grupo de norteamericanos llegó al lugar. Me acerqué y saludé a uno de ellos, y nos quedamos hablando unos minutos, en inglés. Al preguntarme mi nombre le dije “my name is George, I’m from Argentina”, y el hombre sorpresivamente, en su acento yanqui, me respondió “ah, entonces sos Jorge boludo”. Bueno, que iba a saber yo que había vivido unos años en Buenos Aires. Desde entonces, cada vez que conozco a alguien de Estados Unidos primero le digo hola, y depende de su respuesta elijo como seguir la conversación.

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