Hernan por el mundo


Deja un comentario

En el paraíso chino

China es un país mágico. Hace unos años cuando vine por primera vez a este país una de las primeras cosas que tuve en claro, y que dije, fue que si había un momento en el que había que venir a China era este, y es que si uno quiere ver un país en cambio, en transformación constante, creo yo, en la mayoría de los casos para bien, es este. Y lo seguirá siendo por muchos años más, porque es un país tan grande y con tanta gente que indefectiblemente es un proceso que va a llevar muchos años.

La historia de hoy comienza en una de esas escapadas que uno se pega cuando está aburrido y no sabe que hacer  en el medio de un pueblito chino. En mi caso, ese lugar era el pueblo de he mo chang en la provincia de Yun Nan. Estaba llegando la primavera y se suponía que el clima debía ser agradable, muy agradable según decían. Yo ya había preparado mis anteojos de sol y mi gorro, pero rápidamente tuve que guardar todo ya que el clima, lejos de ser agradable, estaba congelado. Según la gente local, hacía mucho tiempo que no se sentía un clima así de frío. Por mi parte, mientras desechaba la idea de pasearme en camisa de mangas cortas y bermuda pensaba en mi interior la mala suerte que tenía. Lo peor de todo fue que ni siquiera tenía ropa de abrigo, apenas tenía un buzo y mucho menos una campera. A decir verdad, la temperatura rondaba los cinco grados, pero al estar en una zona montañosa parecía estar bajo cero.

Esa misma mañana Zhufen recibió una llamada por teléfono, bueno, por QQ, de unas amigas de la escuela secundaria que habiéndose enterado que estaba por sus pagos querían ir a visitarla, así que hicieron una cita para encontrarse varias horas más tarde. En el mientras tanto aprovechamos para salir a recorrer un poco el pueblo, que como usted sabe mi querido lector es eso lo que a mí me encanta (definitivamente no nací para quedarme dentro de un hotel), y de paso compré una campera porque ya el frío se había tornando insoportable, al menos para mí.

A la hora del almuerzo, es decir a las once de la mañana, nos encontramos con estas personas, que eran dos chicas con sus respectivos maridos e hijos (malcriados como el 90% de los chicos chinos), y tras comer bastante y brindar veinte veces con ese horrible vino de arroz de 52% de graduación alcohólica nos invitaron a ir a pasear a otra ciudad. No voy a mentir, la verdad es que estaba bastante aburrido, pero de todas formas no tenía escapatoria así que acepté la invitación. Bueno, aceptaron por mí. Sé que no tiene nada que ver con esto, pero algo que nunca deja de sorprenderme es como los chinos parecieran están formados para los negocios. Recuerdo, por ejemplo, que aquella tarde mientras caminábamos sin rumbo bajo el sol todos intentaban hablar conmigo, quizás por curiosidad o quizás para no ser descorteces. Cosas de rutina, ¿de dónde sos? ¿cuánto tiempo vas a estar acá?, ¿te gusta China? Y tras varios minutos uno de los hombres que parecía pensativo me mira y me dice: “¿sabes qué?, tendríamos que vender camisetas de fútbol de Argentina acá, Messi es muy popular, sería buen negocio”. Seguramente fue un comentario más, pero no deja de ser interesante pues esos pequeños detalles, esos pequeños diálogos si uno sabe prestar atención, son un reflejo bastante aproximado de la sociedad y del país. Acá en Argentina, cuando uno conoce a una persona la invita a salir, a conocer la ciudad, a mirar una película o a comer algo quizás, o quizás simplemente hablan de la vida, pero creo que lo último que haría para romper el hielo sería proponerle un negocio a una persona a la que acaba de conocer.

Fue así que salimos de la ciudad y nos metimos en la ruta. En el camino nos topamos con algunos vendedores de frutas y nos detuvimos a estirar los pies en un gigantesco campo de flores amarillas.

2

1

15

Habíamos recorrido alrededor de una hora y el clima ya empezaba a cambiar, al menos había salido el sol. Justo en ese lugar había una montaña con un gigantesco buda dorado en la cima el cual me moría por subir a ver. De hecho nos habíamos bajado para eso, pero al preguntar quien quería subir todos dijeron que no y yo simplemente dije “¿entonces para qué demonios nos hicieron bajar?” (en realidad utilicé otras palabras, usted use la imaginación, y es que en ese lugar y en esa situación el español es un idioma extraño que nadie comprende jaja). Sólo me contenté con mirar hacia arriba y observar a la distancia un pequeño punto dorado y brillante al que ni siquiera me molesté en sacarle una foto.

Y así, en medio de anécdotas escolares que nada tenían que ver conmigo con canciones de guardería de fondo al estilo Barney el dinosaurio pero en chino, en medio de la ruta, de árboles y de campo, casi como por arte de magia apareció otra pequeña ciudad. Al principio no parecía ser nada del otro mundo más allá de estar lleno de máquinas y edificios de cuarenta pisos que ya comenzaban a levantarse, cosa que a esa altura ya no me llamaba la atención para nada. Pero tras recorrer unas cuadras llegamos a lo que era literalmente una playa artificial armada en el medio de la nada, y aún más, había toda una ciudad alrededor. Salvando la distancia y el tamaño, uno  se sentía como esas películas paseando en auto por calles con palmeras en Beverly Hills, y es que hasta algunos carteles estaban además de chino en inglés.

5

4

Acá el clima ya era definitivamente otro, cálido a caluroso, pero no sofocante. Había un poco de viento aún y quizás por esa razón la mayoría de las personas andaban de mangas largas. La gente que iba y venía parecía disfrutar de una vida mucho más tranquila y calmada, ¿y quién no lo haría en un lugar así?

14

6

3

13

Estos son los lugares que vale la pena conocer, lejos de los circuitos turísticos y donde se puede apreciar de forma total y absoluta la vida local. Y es acá donde se logra apreciar el momento por el que está pasando China. Si se dejan de lado ideologías estúpidas, de izquierda o de derecha y en vez de eso el estado se enfoca en crecer, el progreso es inevitable.

20

19

18Para aquellos que tenían la duda, sí, en China los chicos en la playa también juegan con moldes de animales. Ahora ya pueden dormir tranquilos.

17

 

16

12En Argentina cuando uno va a la playa hay vendedores que pasan vendiendo helado, choclo, jugo de frutas…en China en cambio, pasan vendiendo zanahoria blanca mezclada con ají picante, y a los chicos les encanta. ja ja

11

 

10

9

8¿Quién dijo que todos los lugares de China están repletos de gente?

7

 

Y bueno, después de una tarde fabulosa volvimos a la ciudad del principio para despedirnos cenando y brindando con vino de arroz, ¿qué otra cosa podía ser?

 

 


2 comentarios

En el campo chino

La última vez que vine a China fue por una razón totalmente diferente a la de ahora, y la experiencia sin lugar a dudas fue también muy diferente. Fue conocer otra cara de este enorme país, desde otra perspectiva. Es que los tres años anteriores me los pasé, por sobre todas las cosas, trabajando, y sobre todo en el ambiente en el que trabajaba, me hizo ver otra realidad, o quizás otra imagen de la misma moneda que a veces parece tan alejada que hasta por momentos me pregunto si realmente estoy en el mismo país.

china 1

Básicamente antes estaba en la ciudad y ahora estoy en el campo, y antes vivía solo y ahora estoy en una casa de familia. La ciudad en la que vivía, Changsha, era una ciudad de las consideradas de nivel medio y debido a eso se veía un crecimiento casi frenético que por ejemplo no se veía en Beijing la cual es considerada una ciudad grande, y si bien crece como toda China ya no lo hace de forma tan acelerada. La realidad también era otra debido que al trabajar como profesor de idiomas me movía en un ambiente en el que casi todas las personas hablaban inglés, lo suficiente al menos para defenderse, y acá la verdad es que casi nadie habla ese idioma más allá de un hello o un thank you. Eso sí, al decir que vengo de Argentina me siguen respondiendo con “el fútbol en tu país es muy bueno” y “ohhh…Messi hen hao (Messi muy bueno)”.

Shilin, el lugar adonde estoy ahora, es un pequeño pueblo en la ciudad de Kunming, en la provincia de Yun Nan. En realidad el pueblo está a unos quince o veinte minutos de auto, yo estoy realmente en el campo, y digo de auto ya que ni siquiera hay colectivos que me acerquen ahí. Es increíble entonces pasar de una ciudad de rascacielos que día y noche no para de crecer repleta de pantallas led y colectivos estilo inglés de dos pisos a una ciudad en la que las casas aún siguen teniendo sus propias vacas y gallinas, y que ambos lugares estén separados tan sólo por una hora de viaje.

china 16

Sin embargo, hay cosas que unen a las dos ciudades y a toda China, y es que cada una a su ritmo no para de crecer. Hace cuatro años cuando estuve acá todo lo que se veía eran cultivos y esa China idílica que uno imagina llena de campos de arroz e interminables plantaciones de todo tipo con las típicas casas de techos puntiagudos. Hoy de eso ya sólo debe quedar un cuarto, y es justo donde estoy yo, y estoy seguro que en unos años incluso va a ser menos de eso. Por supuesto que acá no se ven grades edificios y no hay un subterráneo (metro) super moderno de treinta estaciones, aún, pero ya aparecen estas señoras casas y seguramente en unos años lo otro llegará.

china 22

En la foto no se aprecia tanto, pero en la realidad es todo un barrio de casas tremendas.

La otra cosa que ambos lugares comparten es un optimismo en general de la gente y una enorme fe en el futuro, y es acá donde se ve la diferencia con nosotros. Es que en China es el gobierno el que toma las tierras y sin pedir permiso empieza a construir, algo que para nosotros sería visto como un atropello a los derechos humanos e individuales. Sin embargo, aunque la gente mayor no está del todo a favor la gente más joven está muy de acuerdo, en general, ya que ven en eso el progreso de su nación. Es entonces cuando reafirmo mi teoría de que no podemos juzgar todo con nuestra visión occidental, latinoamericana y argentina en mi caso, ya que muchas cosas que nosotros damos por sentado en esta parte del mundo no es así, y viceversa, y no significa que nosotros estemos bien y ellos mal, es simplemente diferente y hay que respetarlo.

La realidad es que China sigue estando en el foco de la tormenta, en el buen sentido, y si hay un momento para conocer este país creo que es este. Mientras tanto, vale la pena seguir disfrutando de esa parte tradicional que uno jamás verá en la mayoría de los paquetes turísticos.

china 11china 10
china 4
china 5
china 2

china 12

china 19

china 17

china 18

No soy fanático de los video juegos, pero cuando vengo por estos lugares no puedo evitar sentirme dentro del juego Zelda: Ocarine of Time

china 6

china 9

china 21

china 13

china 14

china 15

Después de un arduo trabajo, nada mejor que disfrutar de un buen bowl de fideos bajo el sol.


Deja un comentario

Como obtener la visa china

Bueno, por fin estoy más o menos acomodado, y después de lidiar con el tema de las conexiones a internet por fin puedo volver a escribir. Como ya sabrán ustedes señores lectores de aquel mundo lejano llamado Latino América, y de aquel país tan lejano como la Comarca de los Hobbits llamado Argentina (desde esta parte del planeta son puntos lejanos), al llegar a China, si uno quiere seguir viendo sus videos en Youtube, si quiere seguir buscando información en aquel gran sabio que parece tener todas las respuestas (incluso la clave de la caja fuerte que no sabía el jefe de los mini super) llamado Google o si tenía planeado mostrarle a sus amigos las fotos de los templos milenarios del gigante asiático en Facebook, hay que recordar que se necesita un VPN. Si es la primera vez que entran en este blog hagan clic acá para enterarse de este tema, el cual ya fue explicado. Ahora, yo, habiendo vivido, estudiado y trabajado acá por tres años y que se me pase esto…si ya sé, no tengo perdón. En realidad no se me pasó, pero debería haber contratado el servicio en Argentina y no haber esperado a llegar acá para hacerlo. Por otra parte, se me hizo difícil encontrar una conexión a internet por que esta vez no estoy en la ciudad, y es un mundo aparte. Sea como sea, quiero empezar hoy con algo que debería haber hecho hace mucho tiempo y es explicar en detalle todo acerca del visado chino, el cual, si bien es relativamente fácil de sacar, es requisito necesario para poder entrar. No quisiera tener que viajar treinta y pico de horas para que al tocar el aeropuerto me hagan pegar la vuelta. Por suerte para Hong Kong los argentinos no necesitamos visa, aunque por supuesto si alguien tiene pensado viajar a la isla averigüe bien, no vaya a ser cosa que justo esta semana hayan cambiado las cosas.

En fin, comencemos.

Lo primero es lo primero, y lo primero son los requisitos , los tiempos y las direcciones. En Buenos Aires la Embajada de China (el lugar donde se tramita todo) está en el barrio de Villa Urquiza, en Crisólogo Larralde y Triunvirato, y para llegar la mejor manera (al menos eso me parece) es tomando el subte de la línea B y bajarse en la estación Juan Manuel de Rosas. De ahí hay que caminar unas diez o doce cuadras por Triunvirato y van a ver el edificio justo en la esquina, el cual si bien no tiene ningún cartel grande que diga Embajada de China, salta a la vista que es algo chino por la forma y por que entran y salen chinos todo el tiempo. Los horarios son de lunes a jueves de 09:00 a 12:30 hs. y el teléfono ni lo dejo por que si en una de esas atienden no suelen dar información por esa vía.

Si bien los requisitos no son muy complicados, siempre conviene ir al menos una vez para averiguar bien y no planear que todo se va a terminar si o si esa mañana. Puede que si como puede que no. Esto lo pueden encontrar en la página de la Embajada, pero básicamente lo que se necesita es:

1) Pasaporte vigente con una duración mínima de seis meses (o sea, que le queden al menos seis meses antes de que se venza) y el mismo debe tener al menos dos páginas en blanco.
2) Fotocopia de la parte de los datos del pasaporte (donde está la foto, el nombre, el número de pasaporte, etc.).
3) El formulario de solicitud de visado el cual lo piden ahí mismo apenas en la entrada.
4) Una foto carnet (reciente y sin gorro) de 48×33 mm
5) Una copia de la reserva del pasaje y del hotel al que van a ir. Esto último parece complicado pero no lo es tanto, más abajo se los detallo. En mi caso yo lo hice todo en una misma mañana, es que la Embajada me quedaba muy lejos y en lo posible no quería hacer dos viajes, y además por que aunque una sola vez había tramitado la visa en Buenos Aires, debo tener al menos siete visas que me las dieron estando en China por estudio, trabajo y turismo (hasta tengo dos visas cuya duración es de una semana), y creí que no iba a tener problema, cosa que por suerte fue así.

Si es la primera vez que viajan, como dije arriba, yo lo que recomiendo es ir una vez a la Embajada para echar una mirada o al menos imprimir el formulario a llenar para que lo vean bien. Lo pueden ver en este link.: Formulario Visa China

La primera vez que viajé a China lo hice por Air Canada y la vuelta por Qatar Airways. En mi opinión ambas son muy buenas, aunque los árabes son los árabes y sus aviones son excelentes, pero como no habían pasajes por esa aerolínea para la fecha que yo buscaba me incliné nuevamente por la canadiense. Busquen bien y no se queden con la primera respuesta. Pregunté en una empresa y me dijeron $25.000 pesos ida y vuelta por persona. Fui a otra y me dijeron $20.000, lo cual con un dólar a catorce pesos ya era barato teniendo en cuenta que es un viaje alrededor del mundo. Sin embargo seguí y me dijeron $18.000. Hice la reserva y cuando fui a pagar una semana más tarde me dijeron que había bajado a $17.000, cosa rara en la Argentina, pero para mí fue buenísimo. Al final me terminé ahorrando más de diez mil pesos en los dos pasajes (para mí y para Zhufen), cosa que no es poco. Una vez más, no se queden con lo primero que escuchen. Si necesitan una data más, las oficinas de Air Canadá están en Córdoba y la peatonal Florida (sobre Córdoba), en pleno microcentro porteño.

Ahora prestad atención aquí mis chicuelos que esto es muy importante. En el formulario para pedir la visa China nos pide que llevemos una copia de la reserva la cual no es ni más ni menos que la ruta de vuelo detallada con horarios y días de partida y llegada y regreso (no se puede sacar pasaje sólo de ida) y los países por los que uno hace escala. Esto lo tienen que pedir en la agencia de turismo. Hay algunos que no lo quieren dar por que la reserva en sí dura veinticuatro horas y luego carece de validez, lo cual en rigor de verdad es cierto, pero eso no importa, lo pueden presentar igual, y si aún así no les quieren dar nada abandonen el lugar. Nunca, repito, nunca compren un pasaje sin antes haber obtenido la visa ya que, si bien no es frecuente, si les llegan a rechazar el visado el pasaje se lo van a meter adonde ya saben y ninguna empresa les va a devolver nada de dinero.

Ya una vez con esto volvemos a la Embajada. Si bien el trámite lo puede hacer un tercero yo recomiendo que vaya uno mismo por las dudas. Nadie conoce mejor nuestros datos que nosotros mismos. Una vez adentro sacamos número, tomamos el bendito formulario y lo empezamos a llenar. Por suerte la mayoría de los empleados son argentinos así que no hay problema de idioma.

Los primeros datos son fáciles. Nombre, apellido, etc.. (la foto la pegan ellos).

 

formulario china 1
La segunda parte son los datos del viaje. En mi caso, si bien venía para visitar a la familia de Zhufen, puse turismo para no complicarla, y en cuanto a las entradas puse una por que ese era mi plan, pero si planean un viaje un poco más extenso o ir a algún país de la zona y volver a entrar a China les conviene poner dos o más entradas. La visa de turismo de todas formas es por tres meses. Luego si uno está apurado puede pedir el servicio urgente con el cual le dan la visa de un día para el otro, y si no hay apuro elige el servicio normal que demora cuatro días hábiles y cuesta más barato. Depende de uno.

formulario china 2
Y acá la parte que asusta a algunos: itinerario de China. Yo les voy a contar lo que hice yo y lo que en realidad deberían hacer ustedes. En ambas ocasiones, esta y la vez anterior que vine a China, yo no iba a ningún hotel ni nada parecido, y tenía quizás el diez o el cinco por ciento de la información que hoy puedo escribir acá. Lo que yo hice en ambas ocasiones fue dejar como ahí dice la dirección del lugar en el cual iba a parar. La primera vez me esperaba Zhufen así que dejé la dirección en donde ella vivía (número de departamento, piso, barrio, ciudad, todo), y la segunda vez, ahora, hice lo mismo pero con la dirección del hermano de ella. Escuché y leí por ahí que “no les gusta que dejes la dirección de una persona en vez de la de un hotel, hostel o algún lugar que demuestre que vas por turismo”. En mi caso, hice lo contrario y como acabo de mencionar no pasó nada, es que realmente yo no iba a ningún hotel. Ahora, aún si a vos que estás leyendo por alguna razón te invita alguien a su casa de todas formas no me animo a recomendarlo, a mi me salió bien y puede que a otras personas les salga mal. En todo caso que cada uno haga como quiera ya que no quisiera ser yo responsable de un rechazo. Lo más recomendable y seguro en realidad es hacer una reserva en algún hotel a través de internet, imprimirla y mostrarla junto al formulario. Una vez obtenida la visa uno tranquilamente puede cancelar la reserva del hotel y no pasa nada. Generalmente los hoteles no cobran por cancelación pero averiguen bien primero, y si no pueden hacer la reserva a través de Booking.com directamente. Recuerden que tanto esto como lo del itinerario de viaje es una mera formalidad ya que una vez obtenida la visa nadie va a preguntar nada ni en Argentina ni en China.

formulario china 3
El resto son preguntas de rigor. Por suerte, gracias a que mi amigo chino me salvo de una ilegalidad en un pueblito de su país la última vez que lo visité no tuve que pasar una noche tras las rejas (o quien sabe cuanto) y pude responder a todas las preguntas que no, pero eso es otra historia.

Listo. Uno entrega todos los papeles en la ventanilla y le dan un comprobante con la fecha para venir a retirar y otro para que haga el depósito del costo de la visa en un banco ICBC que está justo enfrente de la estación del subte. Esto no lo voy a explicar por que llevaría más líneas que lo que realmente es el trámite. Sólo siga a la multitud que ellos lo van a guiar, y si no sabe como hacer el depósito estire el cuello y espíe al que tiene delante en la fila.

Eso es todo. Guarde los comprobantes y vuelva a la Embajada el día señalado. Si usted no planea viajar a China para realizar un atentado, vender droga o hablar mal de Mao en público, lo cual podría ser peor que las otras dos juntas, seguramente no va a tener problemas y su visa va a ser entregada en tiempo y forma.

Es muy probable que Google sepa la combinación

 


Deja un comentario

Y un dia el blog regresó

Y si, algún día tenía que volver.

Welcome… Huanying guanglin … Perdón, ya pasó tanto tiempo que tengo los dedos oxidados y hasta se me olvida como dar la bienvenida en castellano. Bueno, empecemos de nuevo. Bienvenidos (una vez más).

Señoras y señores, queridos lectores, aquí estoy de nuevo para seguir contando aventuras. Sé que debo pedir disculpas, y lo hago, pero si los Rolling Stones se tomaron una pausa de ocho años entre Bridges to Babylon y A Bigger Bang!, si a Stephen King le llevó treinta años escribir la Torre Oscura, supongo que la pausa de este humilde blog también puede ser perdonada, y en comparación, creo que no fue tan larga.

Por otro lado, es increíble que ya hayan pasado cuatro años desde que regresé a la Argentina. El tiempo vuela cuando uno está ocupado. Una vez había mencionado que si uno vive un año, dos o los que sea en una ciudad de tamaño medio de China y se ausenta de ella por un año, al regresar seguramente se va a encontrar en un lugar bastante cambiado. La realidad es que en Argentina pasa algo más o menos parecido aunque no siempre de manera positiva. Argentina, especialmente Buenos Aires, es un lugar adrenalínico para vivir, un lugar en el que se vive día a día. Dicen que un año humano equivale a siete años perrunos. En Argentina, comparado con otros países, al menos con los que yo visité, pasa más o menos lo mismo. Si partimos de la base que hace cuatro años cuando regresé el peso en paridad con el dólar estaba cuatro a uno  y ahora está catorce a uno, bueno, creo que eso ya dice bastante.

Personalmente, el primer tiempo, el primer año sobre todo, me costó mucho readaptarme a mi propio país, y aunque no lo quería aceptar me sentía más extranjero que local. Había pasado tanto tiempo sumergido en la cultura china que en muchos casos me costaba entender a mis propios compatriotas. Comencé a ver acá discusiones sin sentido, protestas teñidas en la mayoría de los casos de tintes políticos y diversas cosas que me hicieron ver fácilmente por que Argentina está como está. No es la intención de este blog meterse en temas políticos así que sólo una reflexión final con respecto a este tema voy a decir (al menos por ahora). China y Argentina son bastante parecidos, más de lo que uno piensa, las sociedades mismas no son tan diferentes, de verdad, si uno tiene la tremenda oportunidad de vivir en ambos países y lejos de creer que su lugar de origen es el mejor del mundo y el otro está mal simplemente por ser diferente, fácilmente lo puede notar. Pero hay algo que marca la diferencia y es probablemente lo que haga que un país sea hoy por hoy una potencia y el otro caiga cada día más, y eso es la tremenda corrupción. Por supuesto que en China la hay y mucho, pero en Argentina se ha llevado a niveles que dan asco. Peor aún, existe un nivel de hipocresía, caradurísmo y de negación de la realidad por parte de los representantes del pueblo que al menos a mí me resulta inentendible. Sencillamente no puedo comprender a los políticos hablando en televisión o radio diciendo que cada vez hay menos personas bajo la línea de pobreza y hablando acerca de derechos humanos cuando uno apenas al salir puede ver más y más villas (favelas, barrios de emergencia), gente durmiendo en la calle y otra cantidad mendigando. Eso sí, los gobernantes son todos (o la gran mayoría) millonarios. No puedo entender como no sienten al menos algo de culpa en su conciencia sabiendo que con la plata que se roban habría más gente con casa propia y con un plato de comida diario. A China se la acusa de censura. Acá eso no se necesita,  nos roban directamente en los ojos y no se ocultan, y encima nos dicen que está todo bien. Cuando estas personas comiencen a ir presas y a devolver todo lo que se robaron y la sociedad vea que todo no da igual, ahí, sólo ahí creo que la Argentina va a cambiar. Supongo que mi mayor bronca se debe a que sigo pensando que es un país hermoso y la gente, en la mayoría de los casos es maravillosa y no se merece esto. Pero en fin, terminemos con esta parte. Aunque supongo también que sería bueno analizar y escribir en el futuro unas líneas de la parte política de China, y también de Argentina. Ya veremos.

Hay muchas cosas por contar, por supuesto, pero la principal y la razón por la que este blog se reanuda es que pronto estaré viajando nuevamente al gigante asiático por dos meses y con información personal y totalmente de mi propia experiencia, como siempre, les voy a contar como siguen las cosas por allá. Sin vueltas, sin tapujos y de forma directa para seguir achicando brechas y seguir destruyendo mitos. Recuerden, no existe más realidad que la realidad misma. Salgan, lean un libro, miren la tele y lean los diarios, pero no se fanaticen. Saquen sus propias conclusiones y tengan su propia opinión. En fin, sean rebeldes, esa es, en mi opinión, la mejor forma de vivir la vida.


Deja un comentario

Coming soon…

Almost ready to continue

Live and reloaded

Coming soon…

 

Tengo dolores de cabeza cuando toco las alturas
Como por las mañanas despues de las noches locas
Como una suegra en sus medias de nylon

Estan siempre
Estan siempre
Estan siempre
Estan siempre
Viene pronto
Viene pronto, por el carril exterior

Los tomas

Los mismos nenes de siempre con los mismos juguetes de siempre
Los vecinos gritando cuando el ruido molesta
Alguien molestando cuando estas de joda con los muchachos

Estan siempre
Estan siempre
Estan siempre
Estan siempre
Viene pronto
Viene pronto, por el carril exterior
Si, si, si.

 

 


Deja un comentario

Nos vemos en la feria del libro

Bueno mis queridos lectores, finalmente llegó la hora. Debería haber avisado con más tiempo, es verdad, pero la verdad es que yo mismo no lo sabía a ciencia cierta hasta hace dos días. Lo cierto es que el día jueves 1° de mayo voy a estar presentando el libro “Mi sueño chino” en la feria del libro en la rural, acá en Buenos Aires. El lugar va a ser exactamente en la sala Domingo Faustino Sarmiento, pabellón blanco, a las 20:30 HS., pero a partir de las 16:30 más o menos yo voy a estar dando vueltas por ahí. Así que ya saben, todos los que quieran ir están más que invitados para que pasemos entre todos un buen rato y nos conozcamos fuera de internet. Saludos y espero que nos veamos.

Mi sueño chino- tapa final


1 comentario

En la revista GENTE: Un cuento de amor chino

Ahora sí mis queridos lectores, seguidores, amigos, acá está la nota que nos hicieron para la revista GENTE. Seguramente este va a ser el último post del año y creo que, justamente con este post, es la mejor manera de hacerlo. Feliz año a todos, sean del país que sean, no dejen de soñar, no dejen de ponerse metas y no dejen de tener objetivos. Desde el sur del mundo Zhufen y yo les mandamos los mejores deseos para que el 2014 esté lleno de éxitos.

Aclaración: abajo va la nota completa. Hay detalles que nunca compartí en este blog y no me dejan realmente orgulloso. Así es señores, me pasé varios años cocinando comida china y no sé cocinar asado, así que ya tengo una meta meta para el año que viene. Con respecto a las fotos, es verdad, no salí del todo bien y al parecer de las doscientas fotos que sacaron eligieron las no mejores. En fin, todo se compensa con la buena onda del periodista y el fotógrafo y en definitiva, hay muchísimas otras fotos en este blog sacadas desde mi ángulo más fotogénico  : D

gente 7

Amor chino. Hernán y Zhufen se conocieron por internet. Crónica de un amor que se convirtió en libro. Mi sueño chino

gente 1

UN CUENTO (DE AMOR) CHINO: “cruzamos el mundo para encontrarnos”.

Hernán y Zhufen se conocieron por Internet en  2006. Luego de enamorarse, él compró un pasaje al país asiático y fue a conocerla. Vivieron allá tres años. Hoy lo hacen en un departamento de Buenos Aires. Del primer chat al sueño de matrimonio, crónica de un amor sin fronteras que hasta acaba de convertirse en libro.

Palitos y tenedores (abajo a la derecha): Hernán y Zhufen viven en Buenos Aires desde 2012. Aunque suene extraño, pocas veces visitaron el Barrio Chino. Sin embargo, aceptaron ir a almorzar ahí para la nota con GENTE.

gente 2

El cuento empieza en Berazategui. Hernán Acevedo, 19, no imagina que en pocos minutos después de que entre por primera vez a un chat, su vida va a cambiar para siempre. Es el año 2006 y Hernán poco sabe sobre China, apenas que si hace un pozo en la tierra y atraviesa todo el planeta, ese pozo sale al exacto otro lado del mundo, en las pampas de la dinastía Ming. Justamente en esos lares, exactamente en la provincia de Yunnan, vive Zhufen, quien tampoco se imagina la trascendencia que ese chat va a tener en su vida. Ni que va a terminar en un libro. Lo cierto es que ese chat, como todos los chat del planeta, comienza son alguna conversación banal sobre cualquier tema. Ni él ni ella dominan muy bien el inglés, pero lo intentan. Algo, una química, una magia de la distancia…algo los hace interesarse más de lo pensado. Y así, sin darse cuenta, Hernán empieza a tener un sueño.

Pasan dos años y Hernán y Zhufen están enamorados, pero todavía no se conocen. Hablan por teléfono eventualmente (él consigue una de esas tarjetas de llamadas internacionales), y hasta se dicen que se extrañan, entelequia abusrda en la que ni reparan, porque en sus cabezas -y en los embelecos de su cabeza- realmente sienten que se extrañan. Hernán, durante esos dos años, sólo se dedica a trabajar y ahorrar. Y finalmente, cuando se da cuenta de su sueño, se compra un pasaje para China y vuela a encontrarse con Zhufen. “Tuve que viajar a Canadá y hacer escala en Toronto, de ahí a Vancouver, de ahí a Hong Kong y un avión más a Changsha. Zhufen me fue a esperar al aeropuerto. Me tuvo que reconocer ella a mí, porque era más fácil. En ese último avión éramos sólo dos extranjeros, yo y un chileno con el que me hice amigo. Me acuerdo que él salió antes que yo de Migraciones. Ella lo vio y se asustó, hasta que me vio a mi y me reconoció. Había pensando que capaz la había engañado y era distinto. Ja. De ahí fuimos en taxi  a su casa. Ahí en el auto, fue el primer momento medio romántico: nos tomamos de las manos, nada más que eso, pero era mucho. En cierta manera los dos cruzamos el mundo para encontrarnos. Primero por la red, luego en persona. Y allí estábamos. Cuando entramos  al departamento, fue la típica situación de película:  dejamos la valijas en el suelo y nos dimos el primer beso”.

Durante los próximos tres años viven juntos en China. Él se pone a estudiar el idioma y a dar clases de español. Con el tiempo consigue un contrato de trabajo que le extiende la visa y logra tener su propio negocio: primero, un local de libros, después uno de gorros. La prueba de fuego fue, sin embargo, cuando tuvo que conocer a sus suegros. “Hacía tres meses que había llegado y yo tenía que ir a Hong Kong para renovar la visa. Entonces, aprovechamos que la casa de sus padres quedaba para ese lado y fuimos a visitarlos. Nos compramos un pasaje de tren y viajamos 25 horas…Por lo menos estábamos en un vagón con camas…Porque en China hay clases en las que viajás  parado las 25 horas, eh…Y bueno, aprovechamos y fuimos a conocerlos. Llegamos a la estación y nos pasó a buscar uno de sus hermanos. Re buena onda; además era el único que hablaba inglés. Llegamos a la casa y nos presentamos. Yo estaba con la camiseta de Argentina. Y empecé ‘Ni hao, Ni hao’ (hola, hola). Llegó el padre. El tipo no sabía de mi existencia: creía que era un amigo. Uf…fue duro. Se veía que no quería saber nada”. Zhufen se suma a la charla y en trabajoso español agrega: ” Es así. Me agarró a mí y me dijo: ‘¿Es tu amigo o tu novio?’ ‘Mi novio’ le contesté. Se quedó callado; no le gustó. La diferencia de edad tampoco le agradaba. De hecho, a mí misma, al principio tampoco. Yo dudaba mucho, porque nos llevamos seis años y me parece mucho. (hoy ella suma 32 y él, 26). En China está mal visto que la chica sea más grande.” 

gente 6

China, by Hernán: “Una de las principales diferencias que encontré con nuestro país fue durante un viaje en colectivo. Estábamos yendo a casa de unos amigos y me di cuenta de que nadie controlaba los boletos. Como buen argento, le dije a Zhufen que no pagáramos. ¡Para que…! Me contestó que el transporte funciona gracias al aporte de todos, y que si nadie paga no se puede mantener la calidad del servicio. Claro, eso es lo lógico, pero yo nunca me había parado ni a pensarlo. A partir de ahí nunca más me colé, ni allá ni acá”.

La cosa, aunque difícil, prosperó. Después llegó la hora de la cena y el choque cultural volvió  a sentarse entre ellos, aunque esta vez Hernán lo recuerda con humor. “Me senté a la mesa y estaba el típico banquete chino, porque ellos cuando reciben agasajan, no importa a quien. Había mil cosas para comer, pero estaba hacía poco en el país y bastante nervioso. Para no meter la pata, me serví un poco de arroz blanco y nada más, no fuera cosa que algo no me gustara…Me miraron todos, hasta que alguien me explicó, casi como un reclamo, que el arroz era el acompañamiento, que era como comer sólo el pan, que la comida eran los otros platos, y que no comer nada era casi como un insulto…Me quería matar. Y bue, me serví un poco de todo, obvio”. 

Hoy, después de tres años de vivir el sueño chino, Hernán y Zhufen vinieron a la Argentina a seguir probando suerte. “En realidad, volví para ver a mis viejos, que ya me reclamaban. La verdad es que allá estábamos bien. Pensá que, de la nada, en tres años pude ser alumno y profesor, y terminé teniendo dos locales propios, el de gorros y el de libros. O sea, realmente se puede crecer…Pero bueno, también tenía que ver a mi familia. Así que ahora estamos probando acá y después veremos que hacemos”, vaticina él.

gente 4

Argentina, by Zhufen: “Acá, la mayor diferencia es la gente. En China son muy alegres, pero nadie interrumpe la vida del otro, no hay contacto entre desconocidos. En la Argentina, en cambio, es como si todos fueran amigos. Por ahí llegás a un lugar y todos te saludan con un beso: eso allá no pasa ni entre amigos. Al principio costaba, pero ahora ya me divierte la manera de ser de los argentinos. Puede haber mucha pelea, pero siento que se quieren entre todos”.

-Zhufen, ahora es tu parte de la historia. ¿Cómo te recibió Argentina?
-Muy bien. La familia de él fue completamente diferente a la mía. Me hicieron sentir muy cómoda, aunque mi español no sea del todo bueno.

-¿Qué fue lo primero que te sorprendió del país?
-Cuando me saludaban acá, me sorprendía. La familia, por ejemplo, el primer día quiso darme un beso y yo corrí la cara, pero sin querer: no sabía como era. Es que acá son más afectivos, más del contacto.
Hernán: allá es distinto. Darse un beso en la calle es impensado.
Zhufen: Cuando estábamos allá, yo pensaba que él estaba loco, porque hacía cosas que me parecían ridículas. Sin embargo, al venir acá me di cuenta de que todos hacían eso, son costumbres. No sé, fijate cuando gritan los goles en el fútbol.
Hernán: Para mí fue lo mismo allá. Un día me invitaron a un karaoke unos compañeros de la escuela. Y era raro, porque esos tipos, que  durante el día eran tan serios, estaban vestidos con trajes impecables y eran bien rígidos, de pronto se convertían en Freddie Mercury. Son realmente apasionados de eso. Y yo pensaba que estaban locos, pero no.

-Hernán, ¿Ya le hiciste probar un buen asado?
-Esto me da vergüenza: el primer asado se lo hizo mi vieja, porque yo no sé hacerlo, y mi viejo tampoco.

-¿Te gustó?
Zhufen: Primero no, después sí. No me gustan las cosas como chorizo, chinchulín. Pero el resto sí, principalmente las verduras asadas.
Hernán: Mamá se ríe porque a partir de Zhufen en la parrilla de casa también ves ajíes, berenjenas, cebollas…

gente 2.1

Hernán en la Gran Muralla China y junto a Zhufen en la Ciudad Prohibida, en Beijing; luego con sus alumnos de español (uno de sus rebusques en china) y en un programa televisivo de juegos, con la celeste y blanca.

gente 5

Zhufen en las vías del tren, a la entrada del Barrio Chino, en Buenos Aires, parece sentirse como en su país; luego pidiendo un choripán al paso con chimichurri y mirando unos sombreros típicos en un Todo x dos pesos en Belgrano.

-¿Alguno de los dos siente que su adaptación fue más difícil que la del otro?
Hernán: Yo pienso que ella tiene un poco de suerte, porque acá está lleno de chinos. Es más fácil hacer amigos. Allá yo era el único argentino. Los que vienen acá igual lo hacen con otra mentalidad. Claro, vienen para trabajar de lunes a lunes sin parar, llenarse de guita y después volver allá.

-De entre las muchas cosas que habrán aprendido de todo esto, ¿cuál es la más destacable?  
Hernán: El ser más tolerante. Estar con una persona distinta te empuja a no ser tan cerrado culturalmente. Capaz uno lo es porque estuvo toda su vida en la ciudad que nació y pensás que es el modo normal de ver las cosas, pero encontrarte con un mundo tan distinto te educa.

-Y entre tanta mezcla cultural, ¿el amor sufre o disfruta de la diferencia?
Hernán: Nosotros somos muy distintos, y por eso estamos tan bien juntos. A mí me gusta escuchar heavy metal ponele,  y a ella, la música pop china que para mí es horrible. Y ese encuentro es divertido, nos gusta. Son las diferencias las que nos hacen estar juntos, porque yo tengo mucho para enseñarle a ella y ella para enseñarme a mí.
Zhufen: Y creemos que todo amor, más raro o menos raro, se trata de eso, ¿no? De aprender algo del otro.

gente 3

Con tinta china: Mi sueño chino, el libro de Hernán, recupera su historia de amor desde el día cero.

Lo publicó Ediciones del Dragón y puede comprarse ya en todas las librerías nacionales. Además, puede visitarse su blog de viajes, hernanporelmundo.com
Zhufen, por su parte, también tiene la intención de volver a su país y contar su parte de la historia en un libro e idioma propios.